Técnicas para dar un masaje placentero

Los masajes relajantes se realizan en busca de obtener un estado de calma en el cuerpo que esté lejos de la voluntad, una relajación que no se puede obtener de forma natural. Al masajear el cuerpo se descontracturan e inicia una sensación de relajación. Un buen masaje, que logre el objetivo de relajación y despeje de la mente, no está ideado para la actividad deportiva ni para el tratamiento de alguna patología muscular.

Lo cierto es que se busca un estado de relajación que permita la tranquilidad y el descanso a través de ciertos movimientos que están ideados para el beneficio del cuerpo o para liberar tensiones como los masajes eróticos. Es por ello que en estos tiempos de vida agitada, el masaje placentero adquiere mayor relevancia.

¿Qué hacer para proporcionar un masaje placentero?

Obviamente el fundamento de un buen masaje son los movimientos que se puedan realizar con las manos para proporcionar la sensación de relajación. Para ello, se deben aplicar movimientos intensos de manera suave y constante, en las zonas que estén tensas y necesiten relajación. Es debido explorar y observar cada rincón del cuerpo que se está masajeando.

Es fundamental dejar que las manos se muevan libremente a través del cuerpo para que se comunique con los tejidos que forman los músculos. El cuerpo empezará por acostumbrarse al nuevo contacto y la calidez. En cada lugar del cuerpo se aplica distinta intensidad y fuerza para establecer una sensación general. Lo primero que se percibirá al masajear de forma intensa y constante, es que los nervios se calmarán y la circulación se verá favorecida, despejando la mente y generando bienestar inmediato. Por ello es recomendable que el masaje sea aplicado con aceite, música relajante y de ambiente que genere una sensación de paz.

Los expertos recomiendan que el masajista se concentre y libere sus movimientos, de hecho este es el aspecto de más importancia en el masaje. Crear el ambiente indicado y proporcionar las técnicas indicadas generará una sensación mágica de profundidad. Se recomienda mantener la velocidad de aplicación, la constancia y presión que tengan las manos sobre el cuerpo. Por ello se debe evitar los movimientos repentinos y bruscos, así como también las interrupciones. Se debe encontrar movimientos fluidos y constancia en cada movimiento.

Lo más importante es no interrumpir, en ningún momento, el contacto que tengan ambos cuerpos. De hecho, al terminar el masaje, se debe retirar el contacto muy suavemente y así no quebrar la sensación de relajación y armonía que proporciona la calidez de las manos. Obviamente la secuela que deja el masaje, dependerá de la manera en que terminó, por ello se debe acabar lentamente y no de forma brusca.

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